Quien se había presentado en la esfera política como el “salvador” que solo quería combatir a la cúpula corrupta, ciertamente, putrefacta que se adueñó del Partido Colorado y el poder en el país, en verdad no es más que un arrastrado legionario anti-paraguayo. Sí, hablamos de Eduardo Nakama del PLRA, quien peleó por la intendencia de Asunción contra otro impresentable príncipe de la mediocridad (Colorado), lastimosamente una característica de la ‘‘política’’ en el Paraguay ‘‘democrático’’.
¿QUIÉNES ERAN LOS LEGIONARIOS, O LA LEGIÓN PARAGUAYA?
La llamada “Legión Paraguaya”, a la que Nakayama y sus amigos reivindican, fueron los paraguayos que se volvieron contra su país y apoyaron a los enemigos, colaborando para el exterminio de la nación paraguaya, pues ellos no rechazaban la idea de alejarse de Buenos Aires. En efecto, abandonaron el país como opositores a los gobiernos de Francia y los López. Estos personajes no eran unos “románticos” como algunos quieren hacer pasar. Ellos vivieron hasta el último día de sus vidas con el resentimiento, de que “no somos Buenos Aires”. Todas sus vidas se lamentaron, y se siguen lamentando, de que los paraguayos hayamos decidido separarnos de Argentina, viven soñando con ser aceptados por los llamados “porteños’’.
NAKAYAMA, EL LEGIONARIO
Algunos de los ‘‘méritos’’ de quien a partir de ahora llamaremos por su nombre; legionario, son por ejemplo narrar sobre la historia, supuestamente con pretensión de ‘‘reivindicar al Paraguay’’ pero que, en realidad, solo se encarga de atacar, en algunos casos sutilmente, en otros abiertamente, a las figuras del siglo XIX más importantes de la nación paraguaya.
Muchos pasamos por alto que Nakayama fue por largos años “asesor” de la Entidad Binacional Itaipú. Asimismo, Eduardo Nakayama es uno de los fundadores y además ex Presidente de la Asociación Cultural Mandu’arã. Esta organización de supuestos “jóvenes idealistas”, en sus inicios estuvo integrada, entre otros, por el colorado Fabián Chamorro, el “progresista’’ y en su momento candidato a la concejalía, Enrique Cosp, además de muchos otros personajes que actualmente pasaron de ser “jóvenes idealistas” a encumbrados funcionarios de la administración pública como Carlos von Horoch o Germán Romero Nardelli.
Algunos de los ídolos de Nakayama, son por ejemplo personajes como Francisco Monteoliva Doriatoto, escritor brasileño dedicado a negar el genocidio paraguayo y quien afirma que el Brasil solo trajo ‘‘libertad’’ al Paraguay con la Guerra de la Triple Alianza, echando toda la culpa al Paraguay y, consecuentemente, al Mcal. López.
Doriatoto, es autor del libro ‘‘Maldita Guerra’’, un panfleto abiertamente anti-paraguayo que enaltece el imperialismo del esclavista Pedro II. Mediante esta obra que se volvió la biblia del minúsculo grupito de legionarios paraguayos, y brasileños pro-imperio, Doriatoto quiso lavarle la cara al Brasil y esconder las barbaridades que el imperio del Brasil cometió contra el Uruguay y, posteriormente, contra el Paraguay, país que quisieron anexar siguiendo la tradición expansionista del imperio bandeirante de la época.
La actitud de Nakayama y otros legionarios, por ejemplo, cuando venían a Paraguay escritores de Itamaraty como Francisco Doratioto, eran las de unos fieles adoradores. Y es que existen fotografías de dichos encuentros. En esas imágenes, se puede ver el agasajo que se realizó al escritor Francisco Monteoliva Doriatoto. Tal vez, en lugar de festejar a Doriatoto, lo correcto, como buen paraguayo, hubiera sido defender la calumniada e injuriada figura de los prohombres de nuestra patria.
El que presume de ser un historiador, en efecto, no tiene reparos para sentarse a la mesa con individuos que abiertamente han sentado posturas que incluso niegan el holocausto judío, como también la intensión del imperio del Brasil de aniquilar por completo al Paraguay y anexarlo al territorio brasileño.
Nakayama presume ser un supuesto historiador, pero antes de encargarse de refutar punto por punto a personajes funestos como Doriatoto, lo celebran e idolatran. Nakayama y sus amigos celebran el hecho de que Doratioto haya venido en su momento a “destruir versiones paraguayas”, aunque ningún “mito brasilero” haya sido siquiera cuestionado.
Quienes tildan de ‘‘mitos nacionalistas’’ el hecho de reivindicar a los Héroes de la Patria, sencillamente defienden el “otro mito”, es decir, los “mitos del globalismo”. Quienes creen que existe una “historia neutral y académica” libre de “mitos” no son más que ilusos. Pues, los historiadores y filósofos también tienen sus posturas, sus sesgos. Lo único que debería importar a un lector es determinar quién puede sustentar mejor aquello que afirma y que da por válido.
Cabe resaltar que la ‘‘Asociación Cultural Mandu’arã’’, que por mucho tiempo encabezó Eduardo Nakayama, es una asociación de personas con posturas pro-brasileñas y anti-paraguayas. Durante su administración, casi todos ellos eran abiertamente o disimuladamente anti-paraguayos en sus posturas sobre la Guerra de la Triple Alianza.
En esta asociación de falsificadores de la historia paraguaya, figura también Enrique Cosp del Partido Demócrata Progresista (PDP), quien llegó a escribir apologías a Domingo Faustino Sarmiento, Presidente de la República Argentina en la etapa final de la “Guerra Guasu”, el mismo que decía que era “providencial exterminar a la excrecencia humana que eran los guaraníes” (Cosp tenía un blog personal en el que hizo dichas apologías).
DISCURSOS A FAVOR DE LA VERSIÓN BRASILEÑA
Respecto a la famosa ‘‘Batalla de Piribebuy”, el mismo Eduardo Nakayama y otros de la “Asociación Cultural Mandu’arã” han llegado a afirmar, en discursos públicos, que supuestamente fueron “los mismos soldados paraguayos” los que prendieron fuego al “Hospital de Sangre”.
Incluso llegaron a decir que el Conde D’Eu, Comandante de las Fuerzas Aliadas en esa batalla, fue hasta el lugar para “auxiliar a los paraguayos” que escapaban y huían de ser quemados “por sus propios compatriotas”. Esto ocurrió ante la presencia de cientos de testigos de la ciudad de Piribebuy, que atónitos veían cómo Nakayama y otros legionarios daban este absurdo discurso para lavarle la cara al Brasil. Además, allí estaban acompañados de importantes oficiales del Ejército Brasileño.
Casi fueron linchados por el público y debieron intervenir los Concejales de Piribebuy para aclarar que la versión relatada por la Asociación ‘‘era la versión brasileña” de la historia y entonces se pusieron a contar la “versión paraguaya’’.
CALUMNIAS CONTRA INTELECTUALES PARAGUAYOS
Hasta poco antes de meterse de lleno en la política, Nakayama y su grupito, no ocultaban en sus redes sociales su abierta animadversión a todo escritor paraguayo que quisiera escribir o hablar a favor del Paraguay en relación a la Triple Alianza.
Los de la mencionada Asociación, son abiertamente calumniadores del intelectual paraguayo, Juan E. O’Leary.
Fuentes Armadans, autor de la obra apologética a la Legión Paraguaya “La Maldición del Legionario”, también es un detractor acérrimo de Juan E. O’Leary por haber hecho un discurso donde resaltaba las cosas positivas de General Alfredo Stroessner.
LEGIONARIOS Y SU ‘‘ETERNA CAPITAL’’, BUENOS AIRES
He allí la causa por la cual los legionarios en el Paraguay son tan especialmente odiados. Pues no eran simples “disidentes políticos” sino que en verdad querían desaparecer la misma independencia y libertad de su propia Patria, todo para el beneficio de su ‘‘verdadera capital’’, Buenos Aires. Bartolomé Mitre le escribió en una carta a Dalmacio Vélez Sarsfield: “No sé si estos legionarios son perversos o estúpidos. ¿No saben acaso que vamos a conquistar a su propia Patria?”.
Por esta razón, cualquiera que intente reivindicar a los legionarios o que busque minimizar el grandioso sacrificio por la Patria que hicieron el Mariscal López y su Ejército en esa lidia de alcance cósmico contra la “Triple Alianza”, no merece ningún espacio dentro de la política, pues niegan a la nación paraguaya y su historia.
En efecto, si uno quiere dirigir los destinos de la patria (Asunción es parte importante de esta) debe tener, antes que ninguna otra, la virtud del patriotismo. Del mismo modo, para llamarse liberal uno debe creer en los valores de la libertad y no llamar “criminales” a quienes tienen el coraje de ejercerla.
Todos tienen libertad de creer lo que quieran creer respecto a la Guerra de la Triple Alianza, pero lo que es inaceptable, es que personajes que pugnan por cargos públicos tengan una postura tan anti-paraguayos.
Si Nakayama llegase al poder, ¿empezaría a derribar estatuas del Mcal. López, Carlos Antonio López o el Dr. Francia al estilo de Black Lives Matter?
¿Eliminarían el nombre de la Avenida Mariscal López de la Ciudad de Asunción para suplantarla por Pedro II acaso?





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